Todos los pescadores sabemos lo negativamente que influye en los peces los repentinos cambios de tiempo. Un descenso brusco en la presión barométrica, hace que los peces dejen su actividad normal y pasen por un período de apatía hasta que los cambios en sus órganos internos y sobre todo en su vejiga natatoria, sean asimilados.

Este hecho es sumamente sencillo de comprobar: si llevamos varios días pescando con altas presiones, es decir con tiempo seco y soleado y ausencia de viento, los peces mantendrán una línea de comportamiento determinado y regular. Si de repente una borrasca acompañada de viento y temperaturas frías, hace acto de presencia, los peces cambiarán su comportamiento radicalmente. Dejarán de comer y seguramente cambiarán de posición, dejando su actividad normal por una exasperante apatía.

Existen diferentes teorías sobre la repercusión de los cambios de presión barométrica en la vejiga natatoria de los peces, en las que dependiendo de la especie en cuestión, los peces se comportan de una u otra forma. Si le preguntamos a algún biólogo especializado en ictiología nos dirá que la presión del barómetro no es importante, en contra de lo que piensan  la mayoría de los pescadores, siempre y cuando ésta no sea excesivamente brusca y se prolongue en el tiempo a lo largo de varios días. Por el contrario, si esta bajada de presión es muy drástica, si afectará al comportamiento de los peces, a sus hábitos alimenticios y a su ubicación en la columna de agua.

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